[ CASO · DEPORTE / FRANQUICIAS ]
Heredaron un desarrollo que dependía de una sola persona
Una aplicación al 70%, sin dirección técnica y con un solo programador que sabía cómo funcionaba. La reconstruí entera —marca, método, negocio y producto— por menos de la mitad del coste habitual, y la entregué documentada para que no dependieran de nadie.
El problema, por si te suena
Una empresa con un buen concepto de negocio y una aplicación a medio hacer. Sobre el papel, al 70%. En la práctica:
- Nadie dentro sabía en qué estado estaba de verdad.
- Un único programador externo era el que lo sabía todo.
- Las decisiones técnicas las tomaban los socios capitalistas, sin criterio técnico.
- Cada mes de retraso costaba dinero y nadie podía verificar por qué.
Ésta es la situación más cara del sector, y no aparece en ningún presupuesto.
Lo primero fue decirlo
No me contrataron para construir. Me contrataron para mirar. El informe cubría el estado real, los riesgos, el DAFO, la estrategia recomendada, las vías de capital, el equipo óptimo con sus costes, los plazos realistas y una alternativa pragmática por si el presupuesto no daba para lo ideal.
El diagnóstico no fue agradable de leer. Los diagnósticos útiles rara vez lo son.
Después, dos opciones con precio
Cuando decidieron seguir, no llevé una recomendación. Llevé dos caminos, cada uno con su coste y su riesgo:
- Rescatar lo existente, entrando yo a dirigir al desarrollador que ya estaba.
- Rehacer desde cero, con arquitectura propia y sin deuda técnica.
Eligieron rehacer. Y ahí está lo importante: la decisión la tomó quien pone el dinero, con la información delante. Mi trabajo era que esa información existiera.
Construí el ecosistema, no sólo la app
Un producto no se sostiene solo. El encargo cubrió cinco frentes a la vez:
- Marca — identidad visual completa y dos registros en la OEPM.
- Propiedad intelectual — el método de entrenamiento, registrado con autor y titular separados como exige la ley.
- Viabilidad — pitch deck, proyección financiera, estructura de costes y el material para presentar la operación ante financiación.
- Presencia — las webs del proyecto, empezando por 3time.es.
- Producto — plataforma SaaS multi-tenant, app móvil iOS y Android, panel de máster de franquicia, panel de franquiciado, control de acceso por QR, pagos con Stripe, servidor y despliegue automático.
Un SaaS sin marca no se vende. Una marca sin producto no se sostiene. Y un producto sin viabilidad no se financia.
Con un 58,6% menos de coste, y con la cuenta hecha
Un desarrollo de esta envergadura, por la vía tradicional, son unas 2.180 horas. Se hizo en 990.
No es magia ni es tarifa baja: es asignación. La inteligencia artificial trabajó donde de verdad rinde —lo repetitivo, el andamiaje, las traducciones, los tests— y el criterio senior se reservó para lo que decide si un sistema aguanta: la arquitectura, el modelo de datos y la lógica de negocio.
Y me documenté a mí mismo fuera del proyecto
Al terminar, el riesgo que yo mismo había señalado en el informe inicial tenía nombre nuevo: era yo. Todo el sistema lo conocía una sola persona.
Así que dediqué diez días completos a construir la salida: once vídeos, unas cuatro horas de formación con capítulos indexados, recorriendo el servidor y su configuración, los dominios, los repositorios y los activos, el diagrama del ecosistema, hora y media en el panel de máster de franquicia, cincuenta minutos en el de franquiciado, las webs y las dos aplicaciones. Cada vídeo con sus tareas pendientes y con quién las tenía que hacer.
Si al terminar un encargo el cliente no puede seguir sin ti, el encargo no está terminado.
El resultado
La plataforma salió a producción y sigue funcionando, sin mantenimiento activo. La marca quedó registrada, el método protegido, el negocio documentado y el conocimiento traspasado.
Lo que queda pendiente son decisiones de inversión del cliente, no del producto. Y ésa es exactamente la línea donde debe terminar un buen encargo.
Si algo de esto te suena
- Tienes un desarrollo heredado y nadie te sabe decir en qué punto está de verdad.
- Pagas a un proveedor del que no te puedes separar sin perderlo todo.
- Te han pasado un presupuesto y no tienes con qué contrastarlo.
- Tienes producto pero no marca, o marca pero no viabilidad.
- Necesitas que alguien te diga la verdad antes de gastarte el resto del presupuesto.
Empecemos igual que este caso: mirando, y diciéndote lo que hay.
Un diagnóstico operativo es una revisión del estado real de tu desarrollo, con sus riesgos, las opciones que tienes y lo que cuesta cada una. Confidencial y sin rodeos.
SOLICITAR DIAGNÓSTICOCaso publicado con autorización del cliente. Las condiciones económicas del encargo son confidenciales; las cifras de eficiencia corresponden al cálculo de horas entregado al cliente dentro del propio proyecto. Si te interesa verlo por dentro, se puede solicitar una reunión con una demostración guiada del sistema real — paneles, aplicación y arquitectura— para valorar de primera mano el alcance del trabajo. Pedir la demostración.